OLA MIA guarda una estrella

Óleo sobre lienzo,  20 x 20 cm.

En esta obra, OLA MIA protege una pequeña estrella como quien guarda un deseo o un secreto luminoso.

Pinto en ella la idea de conservar la luz interior, incluso cuando el mundo parece apagarse. Es un recordatorio de que todos llevamos una chispa que merece ser cuidada.

350,00 

Capítulo 1 — OLA MIA y el comienzo de la luz

Después de la pausa, aparece el gesto.
Después de pensar, algo se guarda.

OLA MIA GUARDA UNA ESTRELLA nace como una prolongación natural de OLA MIA PIENSA EN TI. Si en la obra primigenia el universo OLA MIA se inaugura desde la escucha y la presencia, aquí esa intimidad se transforma en símbolo. No como algo espectacular, sino como un acto mínimo, casi secreto.

La estrella no es un objeto externo ni una promesa grandilocuente. No ilumina el cielo ni reclama atención. Es pequeña, íntima, frágil. OLA MIA no la muestra: la guarda. Y en ese gesto contenido reside toda la fuerza de la obra. Guardar una estrella es reconocer el valor de lo esencial, proteger aquello que aún no está listo para ser mostrado, preservar una luz interior antes de que el mundo la desgaste.

La figura se presenta serena, en equilibrio entre lo que siente y lo que decide cuidar. El lenguaje pictórico vuelve a moverse entre la línea y la mancha, entre lo definido y lo abierto. Hay zonas que se afirman y otras que se disuelven, permitiendo que la imagen respire y que el espectador complete el significado desde su propia experiencia emocional.

El color comienza a adquirir una presencia más clara que en la obra anterior, pero todavía no estalla. La luz no irrumpe: se resguarda. Esta contención cromática refuerza la idea de un inicio delicado, de un proceso que todavía se está gestando. OLA MIA GUARDA UNA ESTRELLA no habla de alcanzar, sino de conservar. No de exhibir, sino de proteger.

Dentro del Capítulo 1, esta obra representa un momento clave: el paso de la conciencia a la acción íntima. Pensar en uno mismo abre la puerta; guardar una estrella implica asumir la responsabilidad de aquello que nace dentro. Es un gesto de madurez emocional, de cuidado profundo, de respeto por los propios tiempos.

OLA MIA GUARDA UNA ESTRELLA no ofrece certezas ni finales.
Propone una actitud.

La de quien comprende que algunas luces no están hechas para brillar todavía, sino para ser sostenidas con delicadeza, en silencio, desde dentro.